En su primera etapa, Egin se mostró a favor de recuperar la personalidad vasca sin recurrir a la violencia y condenó el primer atentado de ETA tras promulgarse la Ley de Amnistía. Pero desde 1979, el diario reflejó las distintas líneas políticas seguidas por HB y se vio involucrado en los avatares internos de la coalición. La publicación fue acusada en numerosas ocasiones de «señalar», a través de artículos descalificativos, objetivos que luego han sufrido atentados de ETA.
En febrero de 1999, Garzón prorrogó seis meses más la clausura al estimar que, pese a la tregua, la actividad de ETA continuaba. A comienzos del mes de marzo, el redactor jefe del equipo de investigación, Pepe Rei, y la redactora Begoña Pérez Capape fueron detenidos acusados de colaborar con ETA.
Concluido ese plazo, en el mes de agosto, Garzón autorizó la reapertura del periódico y de la emisora de radio clausurados, por considerar «prácticamente desaparecida» la actividad de ETA. Pero el 18 de octubre, el administrador judicial ratificó que el grupo editor de Egin era inviable económicamente y no podía hacer frente a sus deudas. En el momento del cierre decretado por Garzón, Egin vendía 52.311 ejemplares diarios, según OJD, contaba con 210 trabajadores y disponía de una sede central en Hernani y delegaciones en Vitoria, Pamplona y Bilbao. - Fuente

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