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| La explosión controlada dejó grandes destrozos y restos de otras tumbas por el suelo. Ignacio Pérez |
El 9 de enero de 2001
ETA ocultó una bomba junto a la tumba del edil asesinado Ignacio Iruretagoyena, al que los dirigentes populares acudieron a homenajear La Ertzaintza hizo estallar anoche, en el cementerio de la localidad guipuzcoana de Zarauz, un artefacto explosivo dirigido contra la cúpula del Partido Popular en el País Vasco, que horas antes se había congregado en ese lugar para tributar un homenaje a la memoria de Ignacio Iruretagoyena, concejal de ese partido asesinado hace tres años por ETA. Un fallo en el mecanismo de iniciación de la bomba frustró la explosión de tres kilos de dinamita que, según el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, fueron colocados por los terroristas en una maceta cercana a la tumba de Iruretagoyena antes del acto.
El homenaje a Iruretagoyena tuvo lugar a las 12 horas, con la asistencia de numerosos cargos del PP en el País Vasco, entre ellos su presidente, Carlos Iturgaiz; la presidenta en Guipúzcoa, María San Gil; la secretaria general en esta provincia, María José Usandizaga; los diputados José Eugenio Azpiroz y Gustavo Arístegui; el senador Gonzalo Quiroga, el juntero Iñigo Manrique, y los parlamentarios vascos María Eugenia García Rico y Juan Carlos Araniguria.
También asistieron el padre del concejal asesinado, Cándido Iruretagoyena, su hermana Inmaculada y otros familiares. Una hora después de finalizar la ceremonia, un interlocutor anónimo llamó a la Asociación de Ayuda en Carretera y, en nombre de ETA, advirtió de la presencia de una bomba en las inmediaciones de la tumba, que debería explotar «al paso de los fascistas del PP».
La Ertzaintza -cuyos agentes ya habían rastreado la zona por la mañana- envió al lugar a un equipo de especialistas en explosivos. Ayudados por perros adiestrados, realizaron una inspección del camposanto, sin localizar el artefacto, por lo que la llamada se catalogó como falsa. En un macetero.
Sobre las cinco y media de la tarde, nuevos comunicantes, en llamadas a Euskadi Irratia y a la Policía Municipal de Zarauz, insistieron en la presencia de la bomba, por lo que la Ertzaintza volvió a realizar otra inspección en el cementerio. En esta ocasión, los perros detectaron la existencia de explosivos en el macetero situado frente a la tumba de Iruretagoyena.
Los especialistas en desactivación de explosivos intentaron neutralizar la escondida bomba con los medios técnicos habituales, pero cuando se encontraban realizando esta operación, a las ocho y cinco de la tarde, se produjo una potente deflagración.
También asistieron el padre del concejal asesinado, Cándido Iruretagoyena, su hermana Inmaculada y otros familiares. Una hora después de finalizar la ceremonia, un interlocutor anónimo llamó a la Asociación de Ayuda en Carretera y, en nombre de ETA, advirtió de la presencia de una bomba en las inmediaciones de la tumba, que debería explotar «al paso de los fascistas del PP».
La Ertzaintza -cuyos agentes ya habían rastreado la zona por la mañana- envió al lugar a un equipo de especialistas en explosivos. Ayudados por perros adiestrados, realizaron una inspección del camposanto, sin localizar el artefacto, por lo que la llamada se catalogó como falsa. En un macetero.
Sobre las cinco y media de la tarde, nuevos comunicantes, en llamadas a Euskadi Irratia y a la Policía Municipal de Zarauz, insistieron en la presencia de la bomba, por lo que la Ertzaintza volvió a realizar otra inspección en el cementerio. En esta ocasión, los perros detectaron la existencia de explosivos en el macetero situado frente a la tumba de Iruretagoyena.
Los especialistas en desactivación de explosivos intentaron neutralizar la escondida bomba con los medios técnicos habituales, pero cuando se encontraban realizando esta operación, a las ocho y cinco de la tarde, se produjo una potente deflagración.

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