Teresa Prieto, Beatriz Iruretagoyena Toca y Jesús Ulayar son tres nombres que, a simple vista, no tienen nada en común. Sin embargo, comparten una herida creada antes de su nacimiento: sus abuelos fueron asesinados por la banda terrorista ETA. Un día, empujados por el empeño de un grupo de nueve estudiantes de Periodismo de la Universidad de Navarra, se pusieron delante de las cámaras. - Fuente:
Entre sus manos sostenían un objeto, un pedazo de memoria tangible que les conectaba con esos antepasados ausentes. Allí, frente a los focos y por primera vez en sus vidas, rompieron su silencio. Ese emocionante momento ha sido retratado en el documental Los nietos del silencio, que verá la luz de forma gratuita este jueves 16 de abril, a las 19.00 horas, en el Centro Cultural Nicolás Salmerón.
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| Los creadores del documental son nueve estudiantes de periodismo, a la derecha se encuentra Carolina Olivar del Burgo. |
Todo relato nace, casi siempre, de una cicatriz propia. La semilla de este proyecto la plantó la historia familiar de su productora: "Yo soy Carolina Olivar del Burgo. Mi abuelo es Jaime Ignacio del Burgo, que también fue víctima de ETA porque era el presidente de la Diputación de Navarra en ese momento", confiesa la joven. Fue en diciembre de 2024 cuando ella y sus compañeros de aula se sumergieron en una tormenta de ideas para su Trabajo de Fin de Grado. Al mirarse al espejo de su generación, decidieron fundar una productora ficticia, GZ Producciones. Su misión era hablar de temas tabú de los que no se habla hoy en día y enfocar los productos a los jóvenes de la generación Z.
LA DESMEMORIA
Antes de comenzar a grabar, los universitarios decidieron salir a la calle para realizar encuestas y preguntas a los jóvenes sobre sus conocimientos sobre ETA. Lo que encontraron al entrevistar a los adolescentes fue un desconocimiento generalizado sobre el terrorismo en España y el dolor de sus víctimas. "Nos dijeron que ETA era algo que nacía de la policía... la gente se pegaba unas inventadas de todo tipo", recuerda Carolina Olivar. Esa desconexión con el pasado reciente fue el impulsor que unió a todo el grupo en un propósito: "Hacer memoria y lograr que los más jóvenes aprendan qué fue aquello tras años cubiertos por un silencio".
Toda su ambición se ha materializado en 35 minutos de emoción. Encontrar a los nietos dispuestos a hablar fue una verdadera odisea, pero el hilo de esta historia fue el propio abuelo de Carolina, blanco de tres intentos de asesinato por parte de la banda. El destino dictó que los tres fracasaran, pero esa suerte esconde un pregunta que se plantea su nieta: "¿Por qué mi abuelo se salvó y el resto no? Para mí, este trabajo es un homenaje a él y a sus amigos que no tuvieron la misma suerte". Tirando del boca a boca y del recuerdo, lograron dar con los nietos de aquellos compañeros de su abuelo a los que la violencia sí arrebató la vida, y los convencieron para sentarse a hablar del episodio más doloroso que ha vivido su familia.
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| La nieta de José Luis Prieto, una de las protagonistas del documental |
A través de la pantalla nos devuelven la mirada los nietos de Jesús Ulayar, alcalde del pueblo, Etxarri-Aranatz, en 1969; Alberto Toca, delegado de la mutua patronal Asepeyo; y José Luis Prieto, jefe de la Policía Foral de Navarra entre 1966 y 1979. Para ayudarles a contar su historia, les pidieron que trajesen aquel objeto que sirviese de recuerdo de sus abuelos, pero al hablar del ente material "se emocionaban porque les hubiera gustado haberles conocido", relata la productora.
Fue un proceso largo e improvisado, donde solo había un par de preguntas preparadas y supuso un esfuerzo "muy costoso para ellos porque nunca habían hablado ante la cámara. Hubo momentos en los que tuvimos que parar la grabación", declara la nieta de Jaime Ignacio del Burgo, que vivió el proceso con sus ocho compañeros.
Pero el drama de estos jóvenes no se queda en el pasado; sino que convive con el presente. Carolina recuerda un episodio durante su viaje a un pueblo de Navarra para rodar, lo primero que los recibió al llegar fueron pintadas de apoyo a ETA. "Es una cosa durísima hablar de un abuelo al que no has podido conocer porque lo han asesinado y vivir esas situaciones", reflexiona la jóven.
Detrás de este tapiz de memorias rescatadas, aunque Carolina sea el rostro visible, hay un gran conjunto de talentos trabajando en la sombra. El equipo humano lo conforman Leyre Sanz, directora del documental; Aitana Quindimil, entrevistadora y co-guionista; Sergio Durán ,ayudante de producción y sonido; Montserrat Osés Ivankovich, ayudante de producción y community manager; María Jiménez, asesoría histórica, y los sonidistas Santiago Millán y María López.
Los nietos del silencio es más que un TFG. La narración se expande con cinco videopodcasts que trazan un análisis cronológico, reuniendo a expertos, familiares y hasta un exmilitante de ETA. En Madrid los acogió la Fundación Miguel Ángel Blanco, de la mano de Cristina Cuesta, gracias a ellos y al Ayuntamiento de Madrid es que se proyecta el documental este jueves 16 en el Centro Cultural Nicolás Salmerón.
A los jóvenes les gustaría seguir produciendo contenido, aunque por ahora, su intención es echar a andar el documental, difundirlo por universidades y centros varios. Porque más allá de las notas en la universidad, su objetivo final es que "nuestra generación aprenda la historia que tanto se ha tapado", añade Carolina Olivar.


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